© 2019 maría mrntrd

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Muestra individual

Ulterior 

16 feb - 16 mar 2019

Comisariada por Fernando Sánchez

Galería Antoni Pinyol, Reus

Texto por Fernando Sánchez_

La esquina y la esfera: una visión ulterior

Blanco, gris y marrón son colores que inundan las obras de María Mrntrd (Moreno Tirado, Granada, 1993). Su cromatismo responde a su pensamiento: sutil, sintético y ordenado, dialoga con toda una suerte de objetos, sencillos a primera vista, pero de gran fuerza expresiva. Fotos, lonas y macetas dan la mano a dibujos y pequeñas esculturas en una delicada sinfonía compuesta mediante instalaciones perfectamente estructuradas. Las obras, se presentan de manera física, fisionómica, importando no solo la forma, sino su forma; la textura es elemento vertebrador para comprender esta selección. Diferentes niveles de ver y maneras de tocar se entrelazan con mano y ojo, permitiendo al sentido del tacto extrapolarse de uno a otro: podemos sentir con la mirada la textura del suelo y el fieltro, las hemos tocado y el ojo remite a este pensamiento. Hablamos así de ‘objeto relacionado’; lo importante no radica en la relación establecida mediante el objeto, sino en la relación creada con el objeto. Esto permite llegar a ‘encumbrar’ una hoja, una maceta, una piedra, a darle un cariz totalmente nuevo. La relevancia trasciende más allá de la forma, abrazando algo que converge de lo puramente tangible al crear una conexión incapaz para la vista. Si bien podemos relacionar los objetos por tamaño, por color o disposición, no seremos capaces de alcanzar la visión superficial si omitimos esta tangencial parte. La artista crea una identidad superior a la interactuación, ya importante de por sí, y da plena voz y fuerza a la relación. Es capaz de relacionarse con esos objetos a un nivel tan íntimo, privado y profundo que los hace suyos, dándoles un nuevo significado tan propio como la memoria; su memoria.
 

Este acercamiento no es en balde, pues abre nuevas facetas de nuestra comprensión basadas en la experiencia, el conocimiento y el sentimiento, claves de introspección actuando como herramientas para percibir y sumergirnos de lleno en dicha relación. Qué es y cómo es son las cuestiones primordiales cuando nos acercamos a un objeto, y aquí quedan relegadas en detrimento al cómo lo percibo, a esa manera de entender la relación entre obra y espectador, entre objeto y ser. Esta última idea queda amparado mediante dos ideas clave que configuran el pensamiento desde su base: Interpretado a través del muy conocido cuento de Borges, El Aleph, y mediante la reflexión en torno al concepto de ulterior. Lo ulterior como aquello situado en la “parte de atrás”, aquello no percibido a simple vista, lo posterior, un sentimiento tras otra cosa. Lo ulterior carece de negativo o positivo, no es algo oculto, sino ignorado. En este caso, la artista no extrae su naturaleza, no lo desliga, sino lo asume como primera plana; consciente de lo ulterior, lo hace suyo al tomarlo como propio y ser capaz de presentarlo al mundo. Mantiene su significado, cobrando mayor importancia debido a su relación con ella –un paralelismo con el uso del concepto-, la cual hace a su presencia relucir.


En esta línea se configura El Aleph: una pequeña esfera de puro conocimiento, una suerte de agujero blanco cuya función principal es la de expeler información. Destacable resulta el hecho de des-prenderla de modo ordenado, pues la suma de ángulos y visiones confluyentes en él podrían crear una amalgama de caos debido al continuo flujo de saberes en una única dirección. Sin embargo, no es así. Aleph y artista se sincronizan en una visión armónica de la vida; sutil y ordenada actúa como imán, invita al espectador de manera dócil, casi servil. No interpele; llama a entender esta noción de conocimiento en la cual tiene una presencia tangible.
Es así como la relación entre objeto, conocimiento (Aleph) y sujeto se configura como posibilidad, la dada por la artista para acercarnos, comprender y apreciar la realidad que le compete. Lo ulterior es percibido como algo nuevo, estableciendo las infinitas oportunidades para presenciar ese conocimiento, pues cada lugar, cada rincón, es presumible de contenerlo. Exponer esta parte de atrás es exponer dicha posibilidad de conocimiento, para más detalle, mediante el roce con este objeto relacionado entramos en contacto directo (físico) con lo ulterior. María Mrntrd permite establecer un acercamiento a esas facetas inexploradas, a esas heridas pasadas por alto, a relaciones casi imposibles de concebir, capacitándonos para el roce y la vista. Al fin y al cabo, el trabajo de un artista no está en el arte; está en la invención de razones para que el arte sea admirable.