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Muestra individual

¿Cuándo vuestro invierno? 

23 nov - 22 dic 2017

Comisariada por Simón Arrebola

Sala Laraña, Sevilla

Texto por Simón Arrebola_

No será hasta la edad contemporánea cuando los artistas se replantearon dotar de nuevos contenidos narrativos recurriendo a la memoria como fuente para sus relatos con la ayuda de diversas metodologías que dotaron al arte de una nueva narratividad. Entre los distintos métodos encontramos una tipología de obras que se valen del uso de las huellas supervivientes que atestiguan la existencia de un pasado vivido. Para la construcción de su discurso MrnTrd ha materializado estos trabajos partiendo de una latencia de su pasado, una foto perteneciente a su álbum familiar, en la que contaba con dos años y cuyo emplazamiento es un patio. No es de extrañar que convivan en perfecta armonía con este elemento los versos de Rainer María Rilke, que además de dar título a la muestra, complementan la idea de nuestra naturaleza cíclica y del paso del tiempo.

 

Otra de las vertientes de los trabajos de la memoria va a ser la generación de metáforas que tratan de explicar su funcionamiento a partir de lo visual. De ahí que se valga de impresiones, o mejor de dicho, reimpresiones de imágenes a modo de proyecciones y que sitúa como parejas adyacentes a sus piezas tridimensionales. Estas imágenes no conservan el color, se reducen a la forma y al blanco y negro. Un recurso visual que nos retrotrae a las primeras imágenes fotográficas y que ya forman parte de nuestro imaginario visual. A su vez, el otro complemento metafórico vinculado a la memoria es la escritura. Procedimiento utilizado desde antiguo y que trataba de perpetuar los acontecimientos a través de la palabra. No todos los soportes escritos han llegado hasta nosotros, de hecho existían unas tablillas de cera que debido a su carácter dúctil permitían la eliminación de lo escrito. Razón por la que, para evitarlo, la autora ha recurrido a la inscripción de los títulos de las obras en bloques de escayola blanca sin policromar. Este material también se nos presenta en crudo, al igual que la madera y la tela, y nos remite directamente al muro del patio encalado y a su desvanecimiento en forma de ruina. Se produce así un matrimonio metafórico entre las poéticas derivadas de la manera de redactar e inscribir estos bloques y el de las piezas, consiguiéndose integrar el recurso museográfico de la ficha técnica con el resto de las obras. El hilo que va a unificar esta recopilación de huellas y metáforas de la memoria va a ser lo ritual. La propia observación del álbum familiar es una celebración gestual y narrativa de lo vivido. MrnTrd es consciente de los actos, a menudo inconscientes, que lo rodean y que miembros de nuestra familia relatan episodios pertenecientes a nuestra biografía o a la de ellos, valiéndonos de nuestras manos para pasar las páginas de dicho álbum o sobre todo para señalar personas y lugares de las fotografías que ya no están o que su recuerdo, en ocasiones, no coincide con el que tienen los otros de ellos. Por otro lado, el rito se manifiesta en los vestigios, desde su descubrimiento a su disposición, pasado por su reelaboración. Lo que vemos no son restos reales, sino una suerte de ficciones que tratan de poseer una apariencia objetiva. De esta forma, MrnTrd trata de reconstruir un pasado aferrándose a la propia materialidad de los objetos de una fotografía. Esto demuestra que, en ocasiones, la rememoración de experiencias se nutre de ficciones que nos hemos creído a partir de lo que recordamos de ellas o que nos han contado.

Texto por Simón Arrebola_

De huellas y metáforas

No será hasta la edad contemporánea cuando los artistas se replantearon dotar de nuevos contenidos narrativos recurriendo a la memoria como fuente para sus relatos con la ayuda de diversas metodologías que dotaron al arte de una nueva narratividad. Entre los distintos métodos encontramos una tipología de obras que se valen del uso de las huellas supervivientes que atestiguan la existencia de un pasado vivido. Para la construcción de su discurso MrnTrd ha materializado estos trabajos partiendo de una latencia de su pasado, una foto perteneciente a su álbum familiar, en la que contaba con dos años y cuyo emplazamiento es un patio. No es de extrañar que convivan en perfecta armonía con este elemento los versos de Rainer María Rilke, que además de dar título a la muestra, complementan la idea de nuestra naturaleza cíclica y del paso del tiempo.

 

Otra de las vertientes de los trabajos de la memoria va a ser la generación de metáforas que tratan de explicar su funcionamiento a partir de lo visual. De ahí que se valga de impresiones, o mejor de dicho, reimpresiones de imágenes a modo de proyecciones y que sitúa como parejas adyacentes a sus piezas tridimensionales. Estas imágenes no conservan el color, se reducen a la forma y al blanco y negro. Un recurso visual que nos retrotrae a las primeras imágenes fotográficas y que ya forman parte de nuestro imaginario visual. A su vez, el otro complemento metafórico vinculado a la memoria es la escritura. Procedimiento utilizado desde antiguo y que trataba de perpetuar los acontecimientos a través de la palabra. No todos los soportes escritos han llegado hasta nosotros, de hecho existían unas tablillas de cera que debido a su carácter dúctil permitían la eliminación de lo escrito. Razón por la que, para evitarlo, la autora ha recurrido a la inscripción de los títulos de las obras en bloques de escayola blanca sin policromar. Este material también se nos presenta en crudo, al igual que la madera y la tela, y nos remite directamente al muro del patio encalado y a su desvanecimiento en forma de ruina. Se produce así un matrimonio metafórico entre las poéticas derivadas de la manera de redactar e inscribir estos bloques y el de las piezas, consiguiéndose integrar el recurso museográfico de la ficha técnica con el resto de las obras. El hilo que va a unificar esta recopilación de huellas y metáforas de la memoria va a ser lo ritual. La propia observación del álbum familiar es una celebración gestual y narrativa de lo vivido. La artista es consciente de los actos, a menudo inconscientes, que lo rodean y que miembros de nuestra familia relatan episodios pertenecientes a nuestra biografía o a la de ellos, valiéndonos de nuestras manos para pasar las páginas de dicho álbum o sobre todo para señalar personas y lugares de las fotografías que ya no están o que su recuerdo, en ocasiones, no coincide con el que tienen los otros de ellos. Por otro lado, el rito se manifiesta en los vestigios, desde su descubrimiento a su disposición, pasado por su reelaboración. Lo que vemos no son restos reales, sino una suerte de ficciones que tratan de poseer una apariencia objetiva. De esta forma, ha tratado de reconstruir un pasado aferrándose a la propia materialidad de los objetos de una fotografía. Esto demuestra que, en ocasiones, la rememoración de experiencias se nutre de ficciones que nos hemos creído a partir de lo que recordamos de ellas o que nos han contado.

Piezas seleccionadas

Constelaciones imprevistas

23 feb - 4 mar 2018

Comisariada por Constanza Huerta de Soto, Jorge Martínez, Irene Ortega y Gonzalo Seises.

Galería Vértice Madrid

Texto por Vértice_

Con motivo de la inauguración de la muestra

Como la distribución azarosa de los objetos en un desván, acumulados fruto de la suma de decisiones apenas meditadas, esta muestra nace del encuentro casual de un grupo de artistas de distinta procedencia, y se da en un lugar intermedio entre lo fortuito y lo pretendido. Este encuentro tiene lugar a partir de la convocatoria Se Buscan Artistas, abierta en enero de 2018, que tuvo como propósito reunir en una exposición obras de artistas jóvenes que no hubiesen trabajado previamente con la plataforma. La configuración última de la exposición no es ya un hecho azaroso. La confluencia de los artistas en este espacio está mediada por el criterio de los integrantes de la plataforma, que han tratado de organizar esta heterogeneidad conforme a sus propios intereses como artistas, radicados en las propias idiosincrasias del hacer y la disposición última de las formas y sus ritmos. Con este gesto organizador, que atraviesa el conjunto de obras por puntos comunes a todas ellas y permeables a nuestros intereses y afectos, estas quedan hilvanadas por una lógica compartida que las convierte en un grupo coherente. A su vez, cada una de las piezas expuestas ha experimentado un gesto similar en su propia formalización, ya que han sido organizados un conjunto de elementos disimiles en una negociación con el azar a la manera en que se cartografían los astros, mapeando y organizando unos elementos dados, conforme a las propias expectativas.